diumenge, 23 febrer de 2014

FERIAE, días divinos

Llamaban feriae a los días de fiesta a los que consideraban días divinos, en el sentido de que pertenecían a los dioses y estaban marcados en el calendario como N(efastus) o NP (Nefastus Parte)

Varrón al comenzar a explicar los días, dice

Hablaré primero de los que fueron establecidos en atención a los dioses, después de los que lo fueron en atención a los hombres.

En ellos los romanos libres suspendían sus actividades políticas y sus pleitos, sus trabajos agrícolas y ganaderos y durante el cual los esclavos disfrutaban de un cese del trabajo

Cicerón, De Legibus. II .8.12 , en días de fiesta queden prohibidas las querellas; que los siervos celebren las fiestas una vez acabadas sus labores; y dispóngase por escrito de manera que coincidan con períodos libres del año.

El carácter del día de fiesta primitivo era de descanso de toda actividad humana, hasta el punto que los sacerdotes no podían ver a nadie trabajando:

No era lícito que el rey de los sacrificios y los flámines vieran durante las fiestas que se realizaba algún trabajo, y por ello, lo anunciaban por medio de un pregonero para que no se hiciera nada parecido, y se multaba a quien no hiciera caso de la prohibición. Además de la multa, por cierto, se afirmaba que quien insconcientemente hubiera realizado algo en tales días debía realizar un sacrifico expiatorio con un cerdo. Macrobio I, 16



Sin embargo no eran días de reposo absoluto y ocio ya que estaba permitido hacer aquellos trabajos que sean urgentes o de cuya omisión se pudiera producir algún peligro. Según Escévola en Macrobio Sat, I, 11:

Finalmente Escévola, al preguntársele qué era lícito que se hiciera en las fiestas, respondió que lo que provocara daño, si se difería. Por esta razón, si un buey hubiese caído en una zanja y lo hubiese liberado el padre de familia con los trabajos debidos, no habría mancillado las fiestas; ni aquel que apuntalando una viga rota de techo, lo salvara de la ruina inminente. De ahí también, Marón, experto en todas las disciplinas, consciente de que una oveja se lavaba bien al objeto de limpiar la lana, bien con el fin de curarla de la sarna, anunció que durante las fiestas era lícito que se bañara una oveja, si esto se hacía en busca de remedio.

En el ámbito jurídico, no había juicios, excepto si estaba el peligro el honor, libertad o la vida de un hombre. Tampoco estaba permitido iniciar algún trabajo que llevara implícita la idea del lucro o ganancia, o que implique la creación de alguna cosa nueva, sine institutione novi operis o que conllevara violencia o fuerza hacia la tierra o otro hombre ya que suponía un crimen para con los dioses que, por tanto, debía ser expiado

Feriis vim cuiquam fieri piaculare est.

Por ejemplo no estaba permitido arar el campo, pues significaba utilizar la violencia hacia la tierra; ni luchar en el campo de Marte, ya se se trataba de violencia para los hombres; ni casarse con una muchacha virgen, pero sí se podía realizar el matrimonio con una viuda.  Macrobio Sat, I, 15, 21

Realizar en las fiestas cualquier tipo de esfuerzo se considera del mal agüero: por ello se evitan, las bodas en las que parece que se fuerza a una doncella. Ahora bien, Varrón cuenta que Verrio Flaco, muy experimentado en derecho pontificio, acostumbró a a decir que, puesto que en fiestas era lícito limpiar los antiguos agujeros, mientras que no estaba permitido hacer nuevos, las fiestas eran idóneas para casarse con viudas más que con doncellas.

Así en la ciudad, los magistrados no podían convocar al ejército, ni hacer levas, o iniciar una batalla, pero si eran atacados podían responder para conservar la vida. El senado se podía reunir normalmente sin una autorización especial, pues su misión era mantener y conservar y no conquistar.

En todas las fiestas había ceremonias comunes:

-sacrificio de una víctima en el templo o en el bosque de la divinidad.
-banquete sagrado
Además algunas fiestas contaban además con pompae, procesiones solemnes, como en las Ambarvalia, o con carreras como en las Lupercalia, Equirria, Consualia, ….o con combates y juegos, o con purificación de armas o juego populares como los columpios de las feriae latinae. La finalidad de todos estos actos era la purificación de los hombres, la tierra o las armas después de los días de trabajo.

Estas ceremonias, carreras, banquetes o sacrificios se pueden encontrar en muchos días del año que no son feriae sino ludi. Sabemos que los antiguos distinguían entre ambas celebraciones

Es una celebración sagrada bien cuando se ofrecen sacrificios a los dioses, bien cuando se celebra el día con banquetes divinos, bien cuando se celebran juegos en honor de los dioses, bien cuando se consagran las fiestas.


Suovetaurilia. Louvre

La diferencia más notable está en la clasificación de los días  ya que las feriae son exclusivamente N(efastus) o NP (Nefastus Parte), mientras que los Ludi pueden ser también F(astus), C(omitiales),...

Las feriae estaban divididas en dos clases, publicae feriae y privatae feriae. Las privatae son las de las familias, en conmemoración de algún evento en particular que había sido de importancia para ellos o sus antepasados y las fiestas públicas son las que el estado celebra en los templos en honor de los dioses con sus magistrados y sacerdotes en días llamados nefastos.

Según su fecha de celebración distinguían (Macrobio I, 16):

  • feriae stativae, en fechas fijas del calendario. Son las fiestas anuales fijas
Son fijas las comunes a todo el pueblo en días y meses determinados y preestablecidos, y que aparecen anotadas en los fastos con observaciones permanentes; principalmente se observan Agonales, Carmentales y Lupercales.

  • feriae conceptivae, fijadas cada año por magistrados o sacerdotes. Son fiestas anuales móviles.
Las móviles son las que cada año proclaman los magistrados o los sacerdotes en días ya determinados, ya indeterminados: Latinas, Sementivas, Paganales y Compitales.

  • feriae imperativae: decididas por los magistrados en virtud de su imperium.
Ordenadas son las que los cónsules o los pretores indican por mor de su poder.



2 comentaris:

Isabel Barceló Chico ha dit...

Interesantísimo, como siempre. Besazos.

Amparo Moreno ha dit...

Gracias, Isabel. Besos